Me llamo Jorge Zanoletty Larrea. Nací en 1947, así que echen cuentas si quieren. Soy economista, por lo menos de vocación, que cada uno juzgue. Llevo algo más de 40 años trabajando, parando poco, en los negocios bancario e inmobiliario. Casi siempre disfrutando con lo que he hecho y de los muchos compañeros y compañeras con los que he compartido mi vida profesional. Ya digo por aquí en otra página que este blog es un desahogo, pero también es cierto que me gustaría animar una corriente de opinión que ayude a construir un futuro mejor, a base de estudio, curiosidad intelectual y confianza en el trabajo bien hecho. Creo que sería suficiente con que todos hiciéramos una pequeña cosa cada día algo mejor que el día anterior. Aún contando con lo que algunos nos hacen retroceder.

Actualmente reparto mi ocupación entre la promoción del World Office Forum, empresa dedicada a difundir conocimiento sobre el sector inmobiliario de oficinas y la sostenibilidad medioambiental -sobre la que tengo por aquí otro blog-. Y también a la organización de subastas inmobiliarias a través de Tulipp, a ver si consigo que vendedores y compradores se vayan encontrando en el turbulento mundo inmobiliario de estos tiempos. Desde diciembre de 2011 presido la Asociación Profesional de Gestión de Adjudicados -apGA-, desde la que nos proponemos ayudar a que los inmuebles que las entidades financieras están adquiriendo de particulares y empresas en dificultades, regresen al circuito inmobiliario. Y a ver si se para la sangría que el problema de los inmuebles adjudicados supone para la economía española.

Empecé con las subastas inmobiliarias en enero de 1996, cuando se habían acumulado, por la crisis inmobiliaria de principio de los 90, gran número de inmuebles en manos de bancos y cajas. Me pareció ver entonces la oportunidad para esta forma de venta en España y aprovechando mis relaciones en Inglaterra conseguí fraguar una alianza entre mi empresa de entonces, Ernst & Young, y la firma británica de subastas Allsop & Co. El resultado fue European Auctions, que fue la primera empresa dedicada a este menester en nuestro país. También en 1996 me pareció necesaria la creación de un gran salón inmobiliario en España, ya que el salón europeo por excelencia de entonces, Mipim, no cubría las necesidades del rápido desarrollo del sector inmobiliario promotor en nuestro país. Conseguí de nuevo asociar a Ernst & Young, esta vez con el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y crear Barcelona Meeting Point.

Antes de mi experiencia como director de consultoría inmobiliaria de Ernst & Young, había iniciado mi carrera bancaria en el grupo BBVA entre 1969 y 1983, en el que ocupé diferentes puestos entretenidos, como jefe de créditos en Valencia y subdirector jefe de promoción de negocio en Londres.

Tras una etapa en una promotora familiar dedicada a las viviendas para personas mayores, como yo hoy, trabajé en Bancaja Habitat como director comercial, ocupándome de una cartera de más de 3.000 inmuebles. La verdad es que nos fue muy bien, consiguiendo incrementar las ventas exponencialmente, con crecimiento del número de operaciones superior al 60% en dos años consecutivos, entre 1993 y 1994.

Y tras Ernst & Young, entre 1999 y 2003 regresé a la ocupación bancaria, como director general de Aareal Bank AG, consiguiendo cierta especialización en la financiación de centros comerciales, aunque no aprender alemán. Mis colegas del consejo tuvieron la amabilidad de nombrarme, tras mi marcha del banco, miembro de su Consejo Asesor Europeo.

Desde 2003 a 2007 fui presidente de Atisreal –hoy BNP Paribas Real Estate-, compañía que gestioné hasta conseguir su entrada en rentabilidad y la adquisición de Gesinar. En esos años me ocupé asimismo como presidente de la Asociación Española de Oficinas, de la que fui fundador.

Nunca me ha gustado la idea de “tirar la toalla” frente a las dificultades y tengo fe ciega en que el trabajo mueve montañas. Creo en la negociación y la insistencia como armas básicas en los negocios. Y he tenido la suerte de ir dejando en las empresas por las que he pasado algunos cientos de personas, colegas y clientes, que creo que me aprecian y que saben que yo lo hago. Mi familia y ellos son mis fortalezas.