You are currently browsing the category archive for the ‘Banca y Finanzas’ category.

Hace unos días recibí una liquidación de la cuenta de una de mis pequeñas sociedades, que trabaja con el BBVA. No soy muy riguroso en vigilar estas cosas, pero esta vez miré.

La cuenta de esa sociedad se había quedado en descubierto durante un día, por 6,27 euros. En virtud de lo cual nos pasa BBVA su liquidación, como sigue:

1) Comisión de descubierto, 15 euros.
2) Intereses de descubierto, 0,04 euros (al tipo del 29%, TAE 27,824%)

Le tengo cierto apego sentimental al BBVA porque le dediqué más de 13 años de mi trabajo al Banco de Bilbao.

He reclamado a la sucursal el 22 de marzo. Estoy esperando, porque la sucursal “no tiene facultades para retroceder comisiones”.

Espero que BBVA tenga claro que cuando hace estas cosas no está liquidando cuentas. Está ayudando a la liquidación de pequeñas empresas en una economía doliente.

Afortunadamente no le debo nada, así que en en cuanto pueda buscaré un rato para llevarme mi cariño a otra parte, si la hay. No sé.

No siempre gana Gregory Peck…

Hace unos veinticinco años subí con mi hijo a la Sierra de Bernia. No lo digo para presumir de alpinista, que al fin al cabo la cima está a 1.128 metros. Además sólo llegamos hasta el Fuerte Bernia, a 803 metros, cuyo acceso por la cara norte de la sierra es poco más que un agradable paseo mañanero, sin necesidad casi ni de provisiones. Aunque una vez arriba ya nos habríamos comido un bocadillo del chorizo ese de Campofrío, que no recuerdo yo que lleváramos. Pero la vista panorámica compensa. Se contemplan, desde los restos del fuerte, sesenta o setenta kilómetros de costa y Mar Mediterráneo, desde Alicante hasta Jávea, Peñón de Ifach por medio. A nuestros pies, la blanca Altea.

Altea era ya entonces uno de los pueblos más prósperos de la zona, con su “caché” particular, favorito de artistas, preferido del turismo alemán, buenas tiendas y restaurantes. Todo ello pegado al mar, en medio de su magnífica ensenada entre El Albir y el macizo del Mascarat. Al Puerto Campomanes, o Marina Greenwich (por su asiento en el meridiano 000º 00’ 00’’), le pilló la crisis de los noventa, pero afortunadamente sobrevivió. En mi tiempo de Bancaja me tocó lidiar con algunos adjudicados en ese sitio, que estaba claro que no podía ser malo pese a alguna barrabasada arquitectónica. Llegaron luego algunas promociones de “gama alta” en terreno necesariamente limitado, entre la N332 y el mar: La Galera o Villa Gadea, la que fue aventura inmobiliaria de Julio Iglesias. Tan junto al mar no es fácil equivocarse. Leer el resto de esta entrada »

Sin screening...

A principios los años 70 se liberalizó la apertura de oficinas del sistema bancario, que hasta entonces el Banco de España había restringido, atándola estrechamente a la solvencia de cada entidad. Así que en esa década se pasó de algo más de 4.000 oficinas de bancos y cajas a 13.000 en 1.980. O sea que se abrieron más de 8.000 en diez años, unas dos al día. Dos son las que a mí me tocó inaugurar.

Aterricé en Xátiva en 1973, con 26 años, casado, con dos hijos y mi Seat 850. La verdad es que de Economía, el Sistema Bancario o cualquier cosa que se acercase a una visión un poco amplia del país tenía poca idea. Lo único que había medio aprendido en los cuatro años que llevaba en el Banco de Bilbao era a intentar distinguir entre a quién prestarle dinero y a quién no. Razonar el por qué conceder un crédito o renovarlo tiene una cierta dosis de inventiva y mucho de saber administrar la confianza, mezcla de lógica e intuición. Leer el resto de esta entrada »

¿Ganga?

Lo de “morralla” es un término venido a menos. A mí siempre me ha parecido apreciable la acepción marinera, porque lo del arroz a banda y el caldero del Mar Menor son debilidades que con los años se me han ido acrecentando, no debilitando como su nombre parecería indicar. La morralla con la que se hace el fondo del arroz, morralla baja (gallineta -o gallina-, rascasa, cintas, princesas, vacas, serranos, pargos pequeños, arañas) o la morralla superior (cangrejos, cántaras, burros, chapa, mújol pequeño, galeras e invasores) no es por tanto algo despreciable. Su aspecto no será muy atrayente, pero es el secreto de un buen arroz.

Pero bueno, ya saben que esto no es un blog sobre gastronomía. Así que me toca hablar de otra “morralla”, la inmobiliaria, en otro significado del término que no parece tener más que connotaciones negativas. Hoy leo en Cotizalia un artículo a propósito de los llamados “adjudicados” de los bancos y cajas, los inmuebles que proceden de la ejecución de créditos hipotecarios impagados o embargos por otras causas. Dice que una buena parte de lo que los bancos quieren vender es “morralla” y que “lo bueno” ya lo han vendido. En plan simplista es fácil de admitir, lo primero que se vende es lo bueno. Lo que pasa es que en ese territorio de los inmuebles adjudicados, lo normal es que lo que abunde sean inmuebles de peor calidad que la media y lo raro es que hubiese algo bueno. La razón es sencilla: si usted es propietario de un buen piso ya procurará venderlo y pagarle al banco en lugar de esperar a que el banco le ejecute, algo que seguro va a traerle dolores de cabeza. Ahora si es usted propietario de un piso regulín o peor, a lo mejor no va a poder venderlo y pagar, ni aunque quiera. No por lo que el banco o caja requiere para cancelar la deuda.

Y ahí se inicia un penoso proceso en que el banco o caja va a acabar cargando con un inmueble que no quiere y el propietario va a perder su habitación.

Cuando los bancos y cajas intentan vender de nuevo esos inmuebles, van a querer hacerlo con la menor pérdida posible. Incluso van a intentar ganar dinero, si pueden, para compensarles de las pérdidas que deben admitir en otras ventas, porque al fin y al cabo gestionan una cartera y tienen una cuenta de resultados. No importa lo que cada uno quiera, el mercado irá ajustando las expectativas de forma inexorable. Sí es cierto que sería deseable, también para los vendedores, que ese ajuste se produjese con celeridad y por ello es tan importante que los vendedores de necesidad “lean el mercado”.

Es evidente que el inmobiliario ha padecido en España una elevación de precios que los ha situado en niveles inasumibles dentro de una lógica doméstica o empresarial. Ahora estamos en un doloroso proceso de ajuste de precios a la baja, que duele no sólo al sistema financiero, sino a todos los que son propietarios, sobre todo si están endeudados con esos inmuebles como garantía. No hay un porcentaje mágico de bajada que todavía tenga que suceder, irá por zonas y por productos. Y no ha terminado el ajuste, con todo respeto al director general de La Caixa. Y en cuanto a los inmuebles adjudicados, lo que aseguro es que en esa morralla no vamos a encontrar merluza de pincho ni lubinas de tres kilos.

Pero si uno no se puede permitir la merluza de pincho, a lo mejor aquí está la solución para acceder a una vivienda. Se tiene que cumplir la condición de que el vendedor acepte que está vendiendo un producto de segunda o tercera clase y le ponga precio en consonancia. Obtener financiación para ese tipo de inmuebles no es ahora fácil y la compra a una entidad financiera lo hace posible. El secreto está en buscar y buscar, porque entre la morralla hay alguna cosa que vale la pena –no es que lo creo, es que estoy convencido-: qué zona es modesta (no hay lujos) pero susceptible de mejorar o no empeorar y saber distinguir qué inmueble, quiénes son mis vecinos, qué piso en qué edificio, es susceptible de arreglarse con pintura, cuidado y un poco de cariño. Algo que los inmuebles, como las personas, saben agradecer.

Una mañana temprana del invierno de 1984 tomé un avioncito Short, un 330 o un Skyvan, no recuerdo bien, pero en cualquier caso una especie de caja de zapatos con alas, para volar desde Luton, al norte de Londres, hasta Rotterdam. Hacía mal tiempo y llovía. El tamaño del avión me pareció escasillo para lo de cruzar el Mar del Norte, pero yo era ya para entonces un aeronauta curtido y los aviones nunca me han inquietado. Despegamos dando tumbos. Cuando tomamos altura aquello se convirtió en una batidora. Al rato y de repente… ¡crack!: chispazo y nos quedamos a oscuras, sobrevolando el mar gris en medio de la tormenta. La azafata salió de la cabina del piloto para anunciarnos viva voce que no nos preocupáramos, que “todo el problema era que nos había golpeado un rayo y nos habíamos quedado sin electrónica”. Sin radar por ejemplo. Así que el piloto daba la vuelta y nos volvíamos a Luton, y que ya que no teníamos radar, cuando estuviéramos sobre tierra seguiríamos una carretera que nos mostrara el camino de regreso al aeropuerto. Siempre me había preguntado hasta entonces el por qué los aviones llevan faros. Total que aterrizamos, entre camiones de bomberos, nos bajamos, nos ofrecieron otro avión, me monté y nos fuimos a Rotterdam, también con tumbos pero esta vez con éxito.

No negaré que sudé frío. Uno piensa cosas en esos momentos. Pero al mismo tiempo creo que es bueno conservar la calma, como el piloto debió hacer.

Ahora estamos un poco así. Dando tumbos, a oscuras y sin radar. Y vuelvo a sudar frío, Leer el resto de esta entrada »

Se mete uno en la web de la Comisión Europea y encuentra versiones disponibles en 23 idiomas, desde el español, francés o inglés al maltés, gaélico o eslovaco. Con 23 idiomas y la política multilingüe que por ahora apoya la Unión, hay que traducir del italiano al sueco, del neerlandés al polaco, y así hasta 506 combinaciones posibles. Una locura. Hay gente que se lo cuestiona, pero por ahora lo único que hacemos es pagar. Las últimas cifras que leo, de 2007, hablan de que la Unión Europea emplea a 3.400 traductores e intérpretes, con un coste de € 990 millones. Y me imagino que subiendo porque el papeleo no para de aumentar. Y por cierto, leo que el gobierno español paga por su cuenta la traducción entre español y catalán, euskera y gallego.

En España tenemos otras rozaduras (rashes, Anstreifen, frôlements) idiomáticas. Ya saben, no duelen duelen, pero molestan todo el tiempo, para las que no encuentro una tirita que me proteja. Que si hay que doblar el cine al catalán Leer el resto de esta entrada »

…estamos en un charco de 325.000 millones, subiendo de nivel. Es la deuda de las inmobiliarias con la banca. Puede parecer un problema limitado a las inmobiliarias y sus bancos o cajas. Pero es de todos, porque mientras no se resuelva, la ventanilla del crédito va a estar cerradilla. Parece que las inmobiliarias no pueden pagar ni siquiera los intereses de esa deuda, que el Sr. Santos González, ejecutivo del Banco de Santander y presidente de la Asociación Hipotecaria –AHE-, cifra en 15.000 millones al año. Y dice que no le ve salida y que la cuestión pone en peligro la propia viabilidad de la banca. Yo le creo.

Mientras tanto, la Asociación de Promotores y Constructores de España –APCE- defiende a los promotores, ardua labor, el Ministerio de la Vivienda quiere que la banca financie el Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación, el Banco de España no quiere intervenir más entidades y la carpeta del FROB –que tampoco parece la solución a esto- anda traspapelada por algún despacho de Bruselas. Perdices varias mareadas. Leer el resto de esta entrada »

No busque esto...

Disculpen que me apoye en el auto-plagio al arrancar, como ya he hecho otra vez, con el personaje de Kevin Costner en la película “The War”. En 1970, regresa de Vietnam, se re-encuentra con sus dos hijos y sin nada de dinero necesita una casa en la que reconstruir su vida con su familia. Después de muchas tribulaciones consigue comprar una en la subasta de un banco, por un precio irrisorio, una auténtica ganga. Aunque queda claro que lo que compra no es precisamente la mansión de “Dallas”, sino una vieja casita necesitada de muchas reparaciones.

En España, no hace falta un Vietnam, hay mucha gente que querría conseguir lo mismo: una ganga. El GRAN debate inmobiliario de hoy día es el de la bajada de los precios de la vivienda, en el que, naturalmente, hay dos bandos enfrentados en una guerra sorda: el de los que quieren vender y el de los que quieren comprar. Leer el resto de esta entrada »

Poster-pursuithappynessConfieso que cuando se decidió que las Olimpíadas de 2016 no fuesen en Madrid me alegré secretamente. No lo dije mucho así en caliente pero ahora que la cosa se ha enfriado creo que ya toca opinar con claridad.

Por una parte el rendimiento económico de los Juegos es más que dudoso. Difícil es echar las cuentas y fácil por tanto inclinar la hipotética balanza económica hacia donde más le interesa a cada uno. Pero me quedo con la sensación de que, en general, los Juegos Olímpicos cuestan más dinero del que producen. Vale que no consigues notoriedad y no te queda el “legado olímpico” y cosas así, pero sobre todo, deseaba que no se realizasen aquí por otro motivo: el coste de oportunidad. Nos íbamos a pasar unos años distraídos con obras olímpicas, medios de comunicación machacando el tema y el público más distraído aún.

Así que bien. Porque en lo que toca trabajar en Madrid no es en el deporte sino en los negocios.

Esta semana pasada el ruido ha venido aquí de la llamada Ley Beckham, que por su apodo cuenta naturalmente con la correspondiente resonancia. Por una vez doy la razón al Gobierno. Leer el resto de esta entrada »

Esperanza y conflicto...

Esperanza y conflicto...

Por casa hemos tenido un acuario dando guerra submarina durante unos años, pero hasta hoy no me había yo enterado ni a medias sobre este pececillo. Resulta que el pez cebra, o Danio rerio, un animalito de unos cinco centímetros de talla adulta, comparte más del 80% de su genoma con nosotros, lo cual, unido a su economía y velocidad de reproducción, le ha situado en la no muy envidiable situación de convertirse en lo que algunos denominan el “animal de laboratorio del siglo XXI”.

Ayer, un representante del Gobierno Vasco anunciaba que Biobide, una empresa dedicada al “testado masivo automatizado” de nuevos fármacos utilizando al pez cebra, presentaba concurso de acreedores. Una primera resonancia mediática es que de Biobide es socio Genetrix, y de Genetrix… Cristina Garmendia, la Ministra de Ciencia y Tecnología. De ahí naturalmente el morbo de la historia. Parece que Genetrix, que es el mayor accionista, con el 28,17%, no quiere o no puede poner más dinero y de ahí aflora que parte del capital de Biobide tiene origen público o semi-público por la presencia de la Diputación de Guipúzcoa (24,88%). El resto del capital es de genoma vasco y lo forman el fondo del Gobierno Vasco para Inversión de Empresas Digitales (21,02%) y Corporación Mondragón (25,93%).

Las raíces científicas de Biobide están en el Salk Institute de La Jolla (California), Leer el resto de esta entrada »

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 136 seguidores

¿QUIERES DEJAR UN COMENTARIO?

Sólo tienes que clicar en el título de artículo sobre el que tengas algo que decir.

PINCHA “FOLLOW THIS BLOG” Y TE MANTENDREMOS AL DÍA

Actualizaciones de Twitter

Blog Stats

  • 60,317 hits

Directorio de Blogs

directorio de blogs

Technorati

Add to Technorati Favorites

Wikio

Google

Yahoo

Statcounter

wordpress stats

BUSCA ENTRADAS POR FECHA

mayo 2012
L M X J V S D
« abr    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 136 seguidores