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Esperanza y conflicto...
Ayer, un representante del Gobierno Vasco anunciaba que Biobide, una empresa dedicada al “testado masivo automatizado” de nuevos fármacos utilizando al pez cebra, presentaba concurso de acreedores. Una primera resonancia mediática es que de Biobide es socio Genetrix, y de Genetrix… Cristina Garmendia, la Ministra de Ciencia y Tecnología. De ahí naturalmente el morbo de la historia. Parece que Genetrix, que es el mayor accionista, con el 28,17%, no quiere o no puede poner más dinero y de ahí aflora que parte del capital de Biobide tiene origen público o semi-público por la presencia de la Diputación de Guipúzcoa (24,88%). El resto del capital es de genoma vasco y lo forman el fondo del Gobierno Vasco para Inversión de Empresas Digitales (21,02%) y Corporación Mondragón (25,93%).
Las raíces científicas de Biobide están en el Salk Institute de La Jolla (California), fundado por Jonas Salk, descubridor de la vacuna contra la polio, en 1.960. Juan Carlos Aizpisúa, que es presidente del Comité Científico Asesor de Biobide, es profesor en el Salk Institute, y Carles Callol y Ainhoa Letamendia que son dos de los tres directores científicos de Biobide, han pasado por Salk. Así que credenciales no faltan. Por el Salk Institute ha pasado también, por cierto, Elizabeth Blackburn, la Nobel de Medicina de este año.
En Genetrix nos encontramos de nuevo al profesor Aizpisúa y a Margarita Salas, así que aquí tampoco parecen faltar cabezas pensantes. Genetrix es una empresa singular, especie de holding que se define a sí misma como un vehículo facilitador de un intermedio entre el capital semilla y el venture capital para empresas de biotecnología. No parece haber motivo para no darle todas las bendiciones en esta España nuestra.
Que Biobide llegue a presentar concurso –que algún desmentido hay por ahí- parece lamentable, sobre todo cuando se habla de tres millones de eurillos.
Yo, con ministra o sin ella, extraigo algunas conclusiones:
1. Los negocios de esta gente son buena cosa para nuestro país.
2. La incógnita de si el negocio de Biobide es viable o no a corto plazo. Si lo de los pececillos tiene su fundamento, la financiación debería conseguirse.
3. Que Genetrix haga su trabajo buscando financiación pública –tiene de hecho una persona dedicada en exclusiva a ese cometido- es correcto.
Pero se me generan algunas dudas:
1. El estatuto de algunas entidades públicas debería impedir que invirtiesen en proyectos empresariales, por más beneficiosos que puedan parecer. A priori la presencia de una diputación en una empresa de biotecnología me parece cuanto menos exótica. Yo creo que las diputaciones están para otras cosas, que posiblemente haya que definir mejor. Y lo mismo es de aplicación para ayuntamientos, comunidades autónomas y demás entes públicos que van a su aire.
2. El control de estas inversiones debería hacerse ex-ante, no ex-post. O sea sin esperar a si las cosas salen bien o mal.
3. Hacen falta mecanismos que aseguren que no existe, en cualquier negocio, clientelismo, amiguismo, nepotismo u otros ismos varios por parte de los poderes públicos. Y sí, los nacionalismos también pueden enturbiar las decisiones.
4. Para todo ello hace falta transparencia. Es obligado un registro público nacional de todas las inversiones, financiaciones o subvenciones que se hagan a empresas privadas con dinero público de cualquier procedencia.
Resolvámoslo, porque el testimonio de Jonas Salk a la entrada de su Instituto me parece hoy de aplicación imprescindible: “Hope lies in dreams, in imagination and in the courage of those who dare to make dreams into reality” (La esperanza está en los sueños, en la imaginación y en el valor de aquellos que se atreven a convertir los sueños en realidad).

Salk Institute de Louis Kahn, sana envidia...
¿Podremos soñar en España en algo parecido?
Cuando llegué a Inglaterra en 1977 el director de mi nueva oficina no supo qué hacer conmigo. Venía yo trasladado desde Alfafar-Benetúser a la City of London. ¡Casi ná! No se habían enterado de mi traslado y no tenían sitio para mí en el organigrama. Les dije que si de algo medio entendía yo era de conceder créditos, pero de eso no había necesidad, así que recurrieron al parcheo, eso que ahora está tan de moda.
Head of Foreign Exchange Settlements fue el puesto que me asignaron. Yo naturalmente no tenía ni idea de lo que iba aquello. Y además apenas hablaba inglés. Me pusieron de jefecillo de un grupo de 8 ó 10 compañeros cuya misión era confirmar los deals de compra-venta de divisas entre bancos, un negocio grande que hasta entonces yo no sabía ni que existía. “Compramos 10 millones de dólares spot contra marcos alemanes”, “vendemos 50 millones de pesetas contra libras esterlinas, forward 6 meses”, y así montones de boletas cada día. Todo aquel negocio, mayormente especulativo, lo realizaban los dealers y mi departamento se ocupaba de controlar que nos ingresaban los dólares en Nueva York a tiempo, pagar los marcos alemanes al banco correspondiente en Frankfurt, pagar a su vencimiento las pesetas en Madrid, comprobar que nos ingresaban las libras, etc. Telex arriba y telex abajo.
El Foreign Exchange, o la especulación con las divisas si queremos llamarlo de otro modo, Read the rest of this entry »
El sábado pasado nos fuimos mi hijo y yo a ver una subasta de pisos que organizaban nuestros asociados, Euroestates, en Oporto.
Aunque en Tulipp nos dediquemos profesionalmente a esto de las subastas, nos epató lo que vimos. Yo no hacía más que pensar “¿esta gente no estaba también en crisis?”: la sala a rebosar, compradores de todas las edades, muchas parejas jóvenes.
En Oporto subastó Euroestates 52 pisos. Al día siguiente subastó otros 58 en Lisboa. Todos ellos inmuebles adjudicados del Banco Espirito Santo, el de Cristiano Ronaldo, ya saben. Presenciamos la subasta de los primeros 13 “lotes”, que se vendieron todos…
Luego nos han contado nuestros amigos que adjudicaron el 68% de los pisos que ofrecieron en Oporto y el 100% de los que ofrecieron en Lisboa.
Naturalmente, por la cuenta que me tiene, saqué la calculadora y me dije, “a ver el truco”. Read the rest of this entry »

Mohammad Yusuf, una forma de entender la banca
Llevamos meses hablando de ello. Pero ahora se crea el FROB –Fondo de Re-estructuración y Ordenación Bancaria- y parece oportuno reflexionar de nuevo. Sobre el comportamiento de banca y cajas de ahorros y la necesidad de eliminar el “riesgo sistémico” creo que hay mucho que matizar y necesidad de máxima transparencia. Es cierto que el sistema financiero es un pilar del de cualquier economía y que es necesario mantener un nivel adecuado de seguridad para los depositantes. En caso contrario se corre el peligro de que la desconfianza se extienda al total de las entidades, con consecuencias sin duda indeseables. De ahí la ampliación hace unos meses de los límites cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos. Pero no es menos cierto que hay entidades financieras que lo han hecho mejor que otras y algunas seguramente mal. Y hacerlo mal en el negocio de prestar dinero suele ir de la mano de la imprudencia, en el mejor de los casos, o de la colusión en el peor.
Ya cuando salió a la luz pública la concentración de riesgos de la Caja Castilla La Mancha resultó aparente que una cosa o la otra, o ambas, Read the rest of this entry »
Al poco de empezar a trabajar como empleado de banca en 1969 me volví un chapucero, como casi todos mis colegas. La jornada era de ocho de la mañana a tres de la tarde y lo habitual entonces era ir a casa, comer, intentar descansar un rato y marcharse a un segundo trabajo,”la chapuza” que ayudaba a sacar adelante a la familia: llevar contabilidades, dar clases, o en algún caso, rellenar letras de venta de pisos… Un promotor de viviendas me traía entonces tacos de 120 letras de cambio, piso igual a taco. La primera rellena con los datos del comprador, importe, vencimiento, el resto en blanco. Yo tenía que rellenar ese resto con todos los datos, añadiéndoles un mes al vencimiento, así hasta los 10 años. Fue un curso de mecanografía gratuito, pelín monótono.
No existía entonces el préstamo con garantía hipotecaria, ni había mercado hipotecario, ni compromisos de treinta o cuarenta años para comprar una casa. Los promotores se financiaban descontando aquellas letras de venta de pisos que conseguían colocarle a los bancos, dentro de los noventa días o a “largo plazo” o sea dieciocho meses como máximo. Era común que los novios ahorrasen para comprar una casa y tenerla pagada antes de casarse. Las tarjetas de crédito no existían… ¡No ha cambiado nada la cosa!
Luego vino el “desarrollo”, aprendimos a vivir a crédito, surgieron los mercados financieros, los préstamos hipotecarios, la moneda única y las titulizaciones. Todos instrumentos de prosperidad aparente, pero que uno no puede evitar preguntarse si no nos han complicado la vida. Insensiblemente nos hemos ido deslizando colectivamente por la senda del endeudamiento creciente, sin pararnos a mirar bien cómo de resbaladizas eran las paredes del agujero donde nos metíamos.
Estos días en el Salón Inmobiliario de Madrid –SIMA- he hablado con personas que representan a casi todos los sectores alrededor de la vivienda. Financiadores, intermediarios, promotores, usuarios. Todos tienen problemas. Los financiadores, bancos y cajas, a ver cómo encajan y cómo gestionan y venden sin pérdidas masivas los inmuebles que se están quedando. Los intermediarios, entre ellos yo, preocupados porque sin tráfico no hay negocio. Muchos promotores, a ver cómo consiguen reducir sus existencias sin quebrar en el empeño. Los usuarios, y ayer había muchos de ellos en SIMA, buscando su vivienda ideal en el sitio y al precio que quieren y que en general no encuentran.
Todo ello me ha hecho pensar en las cuestiones clave que creo que hay que resolver:
• Por una parte la vivienda está cara. Los incrementos de precio entre 2002 y 2006 han hecho que el precio se doble en esos cinco años y el precio ha pasado a 6,5 rentas medias, frente a 3,5 en Estados Unidos o 4,4 en Francia (vide Ricardo Vergés). Admitido que ya se ha producido un cierto ajuste, dicho ajuste ha sido poco para las viviendas con demanda y sólo algo más real en las sobrantes.
• Por otra, existe un importante exceso de viviendas en lugares sin demanda. No es que no exista porque el precio es excesivo, no existe porque no existe, porque no hay gente. La producción de vivienda ha estado más condicionada por la existencia de suelo a precio aparentemente aceptable y financiación para el mismo que por las necesidades reales de la población de la zona. Su producción responde a la acepción menos peyorativa del término especulación: se ha producido vivienda más en la esperanza de que la demanda surgiría que en el conocimiento de que la demanda existía.
Nos encontramos así con la paradoja, tal como gritaban ayer un grupito de manifestantes en SIMA, de que hay “casas sin gente y gente sin casa”. Si profundizamos en ese problema, buena parte de las casas sin gente lo son porque la gente no quiere casas en esos sitios. Y buena parte de la gente sin casa lo es porque no hay casas a los precios que ellos quieren en donde las quieren. Si rememoro mis nociones de Teoría de Conjuntos, es en la intersección donde sería deseable un ajuste más temprano y sin embargo donde más resistencia se produce.
Me temo que esta cuestión nos va a traer bastantes sinsabores. Pero la corrección es necesaria y haríamos mal en no ayudar a que se produjese, en lugar de caer en la tentación de prolongar la situación y seguir en la espiral precio-endeudamiento a base de hipotecar a nuestros hijos. Cuanto antes se resuelva esto, mal que duela, mejor.
El problema está en que los ingentes beneficios generados están ya en el bolsillo de algunos, mientras que las pérdidas que se tendrán que generar es probable que tengan que salir de los bolsillos de otros. C’est la vie!
…Por cierto, hasta los extra-terrestres quieren su casa…
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